“Pero tú me sacaste del vientre materno; me hiciste reposar confiado en el regazo de mi madre. Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre, mi Dios eres tú”. Salmos 22:9-15.
El salmista compara la ternura de esta madre con el cuidado de Dios, la confianza sin límites que tiene una criatura que descansa en paz en brazos amados es minúscula si la comparamos con el cuidado que Dios tiene por nosotros.
“Ustedes serán amamantados, llevados en sus brazos, mecidos en sus rodillas. Como madre que consuela a su hijo, así yo los consolaré a ustedes. Isaías 66:13
Nos damos cuenta como los autores de la Biblia una y otra vez comparan la ternura de mamá con el cuidado de Dios.
Las mujeres no se han ganado el derecho de ser madres sólo al alumbrar a los hijos que Dios les ha dado, este derecho de ser comparadas con la lealtad y confianza que ofrece Dios hay que ganarlo, por eso sólo para las madres, vale esta exhortación que nos da nuestro Padre Celestial.
Hoy las saludamos con amor y respeto, y las animo a que sigan entregando la confianza y el consuelo que todo hijo busca en su madre, no des la espalda nunca al que espera “confiado” que seguirás siendo amiga, compañera y amante mamá. Ofrece el consuelo y la advertencia, la dirección y la palabra llena de sabiduría, no lo olvides ¡Estas siendo comparada con Dios!
Sus Pastores
José y Nancy Medina